AvióndePapel

Noviembre de 2000

Revista Cultural de Curiosidad Gratuita

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Vuelos Literarios

Vuelo con Lectura

La lectura, compañera de viaje del futuro aviador

 

Alberto Camacho Méndez

El verdadero escritor, el verdadero poeta, concibe su ardua labor literaria como una ética inquebrantable de su particular razón de ser, una razón de ser por la que experimenta una ciega necesidad expresiva que le dice no ser más que hombre, sentirse plena conciencia.

Fragmento del artículo
"Conciencia Literaria"
cedido por
la Revista Cultural
Los Lobos de Omaña

No obstante, hay que poseer una vocación realmente extrema y brillante para llevar a cabo una labor como ésta: no es en absoluto fácil llegar a dominar el ejercicio de la escritura sin haber realizado antes una selecta lectura de las fuentes que remiten a su compleja elaboración literaria.

Este es un campo acotado sólo a aquéllos que sobresalen por sus magníficas dotes de interpretación de la realidad y que destacan por su concepción de la misma.

Excepcionales son los casos de autores que han escrito obras de notable raigambre literaria bajo el único amparo de sus mentes aisladas.

Todo autor que se precie de la elaboración concienzuda de su quehacer literario debe haber leído mucho con anterioridad: la lectura es la que concede al escritor, al poeta, el rigor y la paciencia necesarias para desarrollar su propia valoración de la realidad y, consecuentemente, hacerse creador a través de sí mismo.

Mediante esta práctica -como no podía ser de otro modo- es como se asume el alcance estético y significativo de lo escrito, a la vez que se establece la progresiva asimilación que representa indagar en el acerbo de toda la tradición literaria.

Es por esto por lo que todo auténtico autor se reconoce comprometido en cada línea o en cada verso que escribe, ésa es su herramienta de trabajo, la palabra: ha de usar la palabra -su propia palabra- para aunar todos los elementos de la realidad que contribuyen al esclarecimiento de su condición, condición que es única responsable de la producción de todo acto literario, pues vertebra un proceso en el que lenguaje y creación se convocan en pos de revelar la confluencia que existe entre la imaginación y la realidad -margen éste siempre inconcluso.
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