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Blog El Hueco del Viernes

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Aviondepapel.com
ISSN 1698 - 4463
Año IX - Nº 90 Agosto 2008
Proyecto de David González T.

 

EN CABINA [ Términos literarios]

Cuento, relato y más...


[ Artículo cedido por Fernando Valls - Blog La Nave de los Locos. ]

 

En esencia, me parece que no existe, hoy por hoy, ninguna diferencia entre cuento y relato, a la hora de designar el cuento literario, al menos en el castellano que se habla en España. Quizá no resulte inútil del todo saber que el término cuento ya se usaba en el siglo XIX para designar la narrativa breve, conviviendo con otros como relación, que Fernán Caballero opone a cuento popular, y leyenda (Bécquer); mientras que el concepto de relato, tal y como lo entendemos hoy, aparece en los últimos años sesenta. Tal vez porque entonces se pensó que cuento era un término con demasiados significados (los cuentos destinados a los niños o los relatos de patrañas, sentido en que lo utiliza Clarín cuando titula su libro, El señor y lo demás son cuentos). Por esta razón, por sus componentes peyorativos, tanto de cuento como de cuentista, el narrador Fernando Quiñones pedía en 1988 que se sustituyera por relato.

No olvidemos, por otra parte, que cuando Alianza, en su colección de bolsillo, publica los cuentos completos de Cortázar en tres volúmenes, los denomina Relatos (1976), el mismo título que lleva la edición de Sudamericana (1972), y prácticamente todas las antologías que se hacen en España de su obra concluyen con el típico y otros relatos. Acaso porque entonces, en un cierto momento, el término relato apelaba a la tradición de lo fantástico, mientras que cuento parecía referirse a la narrativa realista. En cualquier caso, todo esto es muy discutible; buena prueba es que necesitamos adjetivar el sustantivo y seguimos hablando de cuento o relato fantástico. Y, sin embargo, Cortázar, en sus dos célebres trabajos teóricos sobre el género, cronológicamente anteriores, habla siempre de cuentos, si la memoria no me falla. Y cuando Carmen de Mora publica su tesis, la titula curiosamente, Teoría y práctica del cuento en los relatos de Cortázar (1982).

Si repasamos, además, las antologías españolas dedicadas al mismo, sólo encontramos la voz relato en la prologada por Alfonso Grosso en 1970, Relatos españoles de hoy, publicada por Santillana. Y, ya luego, en la de Ymelda Navajo, Doce relatos de mujeres (1982), para Alianza. Por tanto, todas las antologías dedicadas a la narrativa breve española que se publican en la postguerra se valen de la denominación de cuento, como la de Francisco García Pavón (Gredos, 1959), Gonzalo Sobejano y Gary Keller (Harcourt Bruce Javanovich, Nueva York, 1975) o la mucho más reciente de Medardo Fraile (Cátedra, 1986), por sólo citar algunas imprescindibles. Y cuando en 1983, yo mismo, y perdonad que me cite, publico lo que entonces era una antología del cuento español actual, la titulo significativamente, para quien quiera entenderlo, Son cuentos (Espasa Calpe, Austral). En estos mismos años, narradores tan importantes como José María Merino y Luis Mateo Díez reivindicaron entre nosotros el término cuento, que parece ser que es el que ha acabado imponiéndose, al fin y a la postre. Aunque, en algunos casos dicha voz resultara estrecha, como le ocurre a Cristina Fernández Cubas, quien tacha las cinco piezas de Con Agatha en Estambul (1994) de historias.

Si miramos un poco más hacia atrás, cuando en 1956 se convoca por primera vez el Premio Leopoldo Alas, que publicaría la editorial Rocas, de Barcelona, aparece destinado a “libros de cuentos literarios”. Aquí, por cierto, se publicaría el primer libro de Mario Vargas Llosa. Pero en algunos casos el término cuento produjo insatisfacción, por lo que en 1961 Ignacio Aldecoa al fundar una colección dedicada al género en la editorial Taurus la llama Narraciones.

Como se ve, no sólo se ponen en juego los vocablos cuento y relato, sino también narrativa breve (que hoy incluiría al microrrelato y quizás la novela corta), narraciones, historias, e incluso relato breve. El caso es que lo que venimos llamando cuento literario moderno surgió en el romanticismo, con Poe y Hoffmann, y ese marbete fue utilizado en su momento para distinguirlo del cuento folklórico tradicional, y no es hasta finales del XIX cuando en España se acepta definitivamente el término cuento para designar una historia narrativa breve escrita en prosa que cuenta una historia real o ficticia. Pero ésa ya es otra historia, más que sabida.

 

Artículo cedido por Fernando Valls, blog La nave de los locos.-

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