La aliteración, un plato de sopa
en un lugar llamado Kindberg |
Cuando leemos un relato, no sólo nos gusta ver al personaje, sino además oír esa silla
agrietada sobre la que se sienta, escuchar su voz ronca por la resaca y el chirrido de una
puerta por donde, párrafo a párrafo, se marcha sin decirnos adiós. |
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La aliteración, como figura retórica, reitera uno o varios
sonidos similares entre sí y los expresa dentro de una o varias frases. El uso de este
recurso literario provoca sensaciones acústicas que enriquecen el significado del texto. |
Lugar
Llamado Kindberg traducido
ingenuamente por montaña de los niños, como nos narra en su primer párrafo su autor, Julio Cortázares un cuento lleno de aliteraciones que dotan al
texto de una sonoridad necesaria para el relato. |
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Con palabras, Cortázar invita al lector a un plato de sopa caliente
lleno de fideos y humeantes aliteraciones para que así oigamos, sorbo a sorbo, la
historia de Lina y Marcelo. |
Marcelo
es un maduro viajante de comercio que recoge en la carretera a una autoestopista, Lina.
Hace frío, pero Cortázar no lo narra sino que escuchamos con imágenes sonoras cómo la
lluvia golpea el parabrisas, cómo la chimenea chisporrotea y cómo ambos sorben una
cucharada de sopa caliente en un hotel de Kindberg. |
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En un
lugar del cuento, el escritor argentino describe una escena donde ambos personajes
dialogan frente a frente, en torno a un plato de sopa. Cortázar nos lleva la cucharada de
sopa a la boca, pero por los oídos; endulza los párrafos de eses para que el lector pueda escuchar cómo Lina sacia un hambre de
cunetas y autopistas: |
"..
a saber por qué pero tan bonito ver que el flequillo de Lina se alza un poco y tiembla
como el soplido devuelto por la mano y por el pan fuera a levantar el telón de un
diminuto teatro, casi como desde ese momento Marcelo pudiera ver salir a escena los
pensamientos de Lina, las imágenes y los recuerdos de Lina que sorbe su sopa sabrosa soplando siempre sonriendo". |
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El uso
de la aliteración da al texto literario de Cortázar otra dimensión sensorial. Si la visibilidad enseña a ver línea a línea a los
personajes y su entorno, la aliteración le añade a las palabras un segundo sentido: el
oído.
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| Julio Cortázar, en Lugar Llamado Kindberg, incluye la aliteración dentro de una escena con el
fin de enfatizar el hambre de Lina y, sobre todo, para que el lector perciba cómo saborea
la sopa. Las aliteraciones en este cuento son sorbos para sibarita. |
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