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Aviondepapel.com
ISSN 1698 - 4463
Febrero 2003
Proyecto de David González T.

Cajas Negras [ Ortografía y gramática]

Viaje literario y ortográfico hacia el uso de la coma por los fragmentos de `El Sur´ de Jorge Luis Borges

Por David González T.

La coma, como signo de puntuación, ordena las palabras de una frase, frena el ritmo de la lectura, obliga a una pausa sosegada; pero, eso sí, de menor duración a la fijada por el punto o por el punto y coma.

Un viaje literario y ortográfico por los diversos usos que de la coma hace Jorge Luis Borges en su cuento El Sur ayuda a comprender cómo este signo de puntuación forma parte de la materia prima de muchos, muchos, recursos de la creación literaria. Estas son las principales aplicaciones que encontramos:

La enumeración; es decir, una acumulación de sustantivos o proposiciones semejantes, utilizados para iniciar una descripción, en la cual este signo de puntuación se omite después del último término enumerado:

"Un estuche con el daguerrotipo de un hombre inexpresivo y barbado, una vieja espada, la dicha y el coraje de ciertas músicas, (...), los años, el desgano y la soledad".

La separación de oraciones (por ejemplo, la subordinada, de la principal), en las cuales aparezcan conjunciones distintas de "y", como las siguientes: pero, pues, después, ...

"Dahlmann logró dormir, pero a la madrugada estaba despierto..."

La alusión a la persona que interpelamos (vocativo):

"—Señor Dahlmann, no les haga caso a esos mozos..."

La inclusión de un inciso en parte de una frase:

"Dahlmann, perplejo, decidió que nada había ocurrido."

La sustitución de un verbo ya sobreentendido en el contexto de la narración:

"... se inclinó a recoger la daga y sintió dos cosas. La primera, que este acto instintivo lo comprometía a luchar. La segunda, que el arma, en su mano torpe, no servía para defenderlo."

Para diferenciar oraciones unidas por la conjunción "y", siempre que no representen elementos de la misma enumeración:

"En la cara de la mujer que le abrió la puerta vio grabado el horror, y la mano que se pasó por la frente salió roja de sangre".

En el caso de una inversión, en la que se coloca al principio de la frase un nombre sustituido después por un pronombre, o bien cuando se invierte el lugar de una proposición:

"Ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones".

También aparecen como funciones de la coma la separación de locuciones adverbiales (por tanto, así pues, por último, ...) o complementos oracionales (en segundo lugar, inexplicablemente,... ), cuando el hablante va a decir algo y aparece encabezando una oración (elementos topicalizados), tras un paréntesis y, en el final de una enumeración, antes de la palabra "etcétera".

Entre los recursos retóricos, en los cuales prevalece la coma como signo de puntuación básico, están la hipérbaton (cambiar el orden normal de las palabras de una oración), la anáfora (repetir una o varias palabras al principio de las frases), la asíndeton (eliminación intencionada de nexos) o el paralelismo (la distribución de forma paralela de palabras, sintagmas y oraciones, para así conseguir un efecto rítmico en la narración).

 

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Fuentes: Los fragmentos utilizados para los ejemplos son del cuento El Sur, de Jorge Luis Borges. Las normas de puntuación aparecen recogidas en Gramática didáctica del español, de Leonardo Gómez Torrego.

 

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