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AvióndePapel |
Febrero de 2001 |
Revista Cultural de Curiosidad Gratuita |
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Aviadores |
Julio Cortázar |

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Julio escribía improvisando,
igual que toca su instrumento un músico de Jazz |
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"Mientras escribo leo más que nunca, no tengo ningún miedo a las
influencias; en cambio, me niego a hablar de lo que estoy haciendo y sólo muestro lo
terminado y corregido, creo que por superstición más que por principio. No soy como esa
gente que te cuenta su novela antes de haberla empezado", apostillaba el creador de
Rayuela. |
Una aventura:
Una furgoneta llena
de latas de comida, papeles en blanco, dos máquinas de escribir y mucha carretera. Los
dos autonautas, Julio Cortázar y su tercera esposa, Carol Dunlop, recorrieron por
autopista la distancia entre París y Marsella a bordo de una Volkswagen Combi. Ambos
emprendieron su aventura deteniéndose en los 65 apeaderos que encontraban por la
carretera. A lo largo del trayecto, "a cuatro manos" escribieron, "de forma
poética y humorística", un diario de viaje: "Los autonautas y la
cosmopista". |
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El periodista trabaja con la verdad y la dificultad de su profesión radica en encontrar
el rastro, la huella, la fuente de donde emana la información, ese alguien que hable para
para entrecomillar lo que se sabe, pero no se puede publicar. |
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En cambio, el escritor tiene como materia prima la mentira,
la imaginación y esa realidad distorsionada llamada ficción. El grado de dificultad
entonces se convierte en un imposible, porque, si para el periodista la verdad se esconde,
para el escritor, la inspiración a veces desaparece. |
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Todo aquel que desplaza su vida hacia el quehacer literario se esconde en excusas
para plasmar en un papelito en blanco todo aquello que quiere contar. Julio Cortázar
odiaba y temía todo profesionalismo, incluso aseguraba que se seguía sintiendo
"como un aficionado", como alguien que escribe porque le gusta y no porque tiene
que escribir. |
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Algunos escritores se toman su oficio como una actividad
higiénica que deben cumplir día a día. Cuentan algunos que despiertan a las seis de la
mañana y amanecen trabajando durante reglamentarias ocho horas en una actividad de rigor
casi militar. |
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Cortázar huía de estas disciplinas y de ahí "sus defectos posibles"
-afirmaba el escritor argentino-: falta de planes, de esquemas, pero siempre prefería
"esos defectos al aburrimiento del método". |
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Admirador fervoroso del jazz, como así lo atestiguan obras
como El Perseguidor, argumentaba que para escribir seguía la filosofía de este tipo de
música: "lo improvisado es lo que queda, aunque nadie llega así nomás a la
improvisación. Y la noción misma de la escritura: rechazo de la 'originalidad para
lograr la naturalidad, que en ultima instancia es lo que abre paso a lo original". |
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