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“El cuento es una maravilla infinita como la geometría de un caleidoscopio personal e íntimo como una buena poesía, irreal como el rostro de Dios
y tan inexplicable como el futuro”. Tres cuentistas argentinos se sientan en torno a una mesa y dan su visión de lo que es y no es este género literario: Roberto Fontanarrosa, Mempo
Giardinelli y Ana María Shua. ¿Cuál es la mejor manera de comenzar un cuento? ¿Cuál es la fórmula para continuar con la historia? ¿Cuál es la definición de lo que es un buen cuento? (Extracto de conferencias en Casa de América Madrid)
El cuentista argentino Roberto Fontanarrosa
abrió fuego y respondió a la gran pregunta de cómo empezar un cuento:
“El comienzo establece un convite para atrapar a un lector
esquivo, incluso con malas artes, con todo tipo de artimañas”.
“Tiene que ser un golpe bajo o mucha más, algo que provoque tanto y que luego llegue al rigor y al efecto que García Márquez consiguió en el comienzo de Cien Años de Soledad: Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...”, dijo Fontanarrosa.
“Los cuentos pueden aparecer desde ese lado, desde esa frase fundacional que causa que el lector preste atención”, sentenció.
Vista la importancia de los comienzos, Fontanarrosa reflexionó también sobre el germen del cuento, esa idea que surge en la mente del escritor:
“¿De dónde salen las ideas para hacer un cuento? Creo que se trata de mirar de otra manera algo que está muy cercano, algo tan familiar que lo tienes
enfrente. A veces hay que tratar de encontrar esa otra mirada que puede disparar un cuento. Se trata de atraer la atención de la gente [con esa otra mirada]”.
La mirada, el punto de vista en el que se sitúa el escritor, eso que lo diferencia del resto de autores.
Mempo Giardinelli, escritor argentino, profundizó en este aspecto, no sin antes confesar: “No sé si es por puro azar, pero sigo atrapado en la narración más breve”.
“Una de las riquezas del cuento argentino reside en que tiene una mirada sesgada de la realidad. El cuento es eso, una mirada sesgada de la realidad:
cada narración breve contiene un cúmulo de historia común, un patrimonio de vida colectiva. En todos nosotros está Borges, Cortázar, ...
y la lucha de apartarnos de ellos, los siempre parricidios literarios que son una constante”, dice
Giardinelli.
Este autor también avanzó en la vital diferencia entre los relatos breves y el resto de géneros en prosa:
“Los buenos cuentos dependen de su temperatura emocional
interna; tratan de transmitir como verdadera las sensaciones más inverosímiles, insólitas, fantásticas”.
“El cuento es lo intolerable, lo improbable, lo que nos
fascina. Es una maravilla infinita como la geometría de un caleidoscopio personal e íntimo como una buena poesía, irreal como el rostro de Dios y tan inexplicable como el futuro”, aseguró.
Giardinelli finalizó con un lamento sobre las tendencias de algunos autores contemporáneos y la actitud frente a este género literario: “Se escribe mucho cuento mediocre, mucha receta de taller literario, plano, a la medida de concursos, textos plagiaditos con disimulo y con temas tópicos. Desgraciadamente, la enfermedad literaria más extendida es el éxito”.
La escritora Ana María Shua, por su parte, intentó explicar
por qué no existen fórmulas mágicas para crear buenos
relatos: “Podemos buscar en Internet para darnos cuenta que existen treinta mil explicaciones de cómo escribir un cuento. ¡Treinta mil y ninguna es la misma respuesta!, exclamó.
Shua desveló, entonces, lo que para ella constituye “el misterio del
cuento”: “Lo que quieren los cuentos es hacer su
voluntad. El autor, a medida que crea el cuento, lo dota de libre albedrío. Desde la primera frase,
el cuento establece unas leyes que luego no puede contradecir, leyes que rigen la verosimilitud, el tono, el ritmo, etcétera. Por eso, a veces es imposible hacer lo que los personajes no pueden.
Coincidió la cuentista argentina con sus compatriotas en la importancia de la mirada, pero ahondó en ello:
“Los escritores somos vampiros de la vida y los colmillos los tenemos en la
oreja”, pero “a veces el cuento empieza por la decisión de lo que uno no quiere contar.
Extracto de las conferencias Instrucciones para escribir un cuento: el relato en Argentina hoy. Mirada al sur. Encuentro de escritores
argentinos, celebrado en la
Casa de América (Madrid) en octubre de 2004.
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