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AÑO VII / Número 0063 / Febrero 2006

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AVIADORES

"El personaje de un cuento toma volumen
en el propio texto por lo que dice y por cómo lo dice
"

 

Autor: Víctor García Antón

 

Entrevista de David González Torres / Aviondepapel.com

 

PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA

 

Víctor García Antón

(1) Entrevista con Víctor García Antón:

"El personaje de un cuento toma volumen en el texto por lo que dice y por cómo lo dice [por su discurso]"

(2) Entrevista con Víctor García Antón:

"Un buen escritor ha de ser un buen lector de su propia escritura"

Biografía y Foto

El Amor Es Sólo Tiempo 

Relato incluido en la colección de cuentos AMOR DEL BUENO, Premio Caja España de Libro de Cuentos (2004)

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hablamos de amor, pero de Amor del Bueno, la colección de cuentos de Víctor García Antón, ganador del Premio Caja España de Libro de Cuentos 2004. El escritor aragonés, residente en Madrid (España), nos cede uno de sus relatos El Amor Es Sólo Tiempo, y también estas palabras. 

PREGUNTA:¿Por qué tus cuentos circunnavegan sobre este tema tan literario, como es el amor? 

RESPUESTA: Me he centrado en el amor para ver si, de una vez, aprendo un poco. Es una asignatura que he suspendido varias veces. Desconfío de los autores cuyas novelas o cuentos parecen decir: "Ven, siéntate, que te voy a explicar algo que tú aún no sabes". Me atraen mucho más esos otros libros donde encuentro una voz que se va descubriendo y aprendiendo, según avanza, según cuenta. Me gusta escribir de lo que no sé, o mejor aún, de lo que no sé que sé. Me gusta adentrarme en la espesura, en las zonas de sombra, y hacer partícipe al lector de esa búsqueda, de esa sensación de imposibilidad de la claridad completa. 

PREGUNTA: El relato que nos has cedido, El Amor Es Sólo Tiempo, narra una historia de amor entre dos personajes -vínculo común de los 17 relatos de tu colección Amor del Bueno-... Hablemos ahora de esos dos personajes, de cómo funcionan narrativamente, desde el modo en que lo enuncias. ¿Por qué no tienen nombre, sino atributos (la mujer disfrazada de novia y el hombre desnudo)? ¿Por qué optas por esta estructura formal, en casi toda la colección? 

RESPUESTA: Los personajes de este libro de cuentos son casi planos, esquemáticos, un poco de cartón piedra. Por eso, no tienen nombre, porque me interesaba dejar claro que cada protagonista no era en ningún caso el reflejo de una realidad con nombre y apellidos, con un currículo, un DNI, una familia, un pasado. 

Hoy sabemos que esa realidad redonda y unitaria con la que convivimos diariamente no existe más que en nuestro imaginario. Me interesaba hacer explícito que cada personaje es una pura convención, un signo. Que el protagonista de un cuento se hace y toma volumen en el propio texto, por lo que dice, por lo que hace, y, sobre todo, por cómo se dice. Se trataba de avisar al lector a cada momento: ¡Eh, te estoy contando un cuento! 

Porque me encantaría que también en cada sección de El Corte Inglés hubiera un cartel grande con el mismo aviso: ¡Eh, te estoy vendiendo un cuento! Sobre los personajes de este relato, en concreto, me gustó que el hombre estuviera desnudo, desprotegido, casi animal, me parece que va bien con su deseo, tan primario. Y que ella apareciera bien pertrechada con sus arras, su ramo de flores secas, y todos sus planes de novia y sus deseos tan elaborados. Estaba claro desde el principio quién se iba a llevar el gato al agua. 

P: En los agradecimientos finales de tu libro, la dédica, hablas del Deseo (en mayúsculas). Lo digo, porque en El Amor Es Sólo Tiempo los deseos de los personajes son explícitos, reiterativos, deseos a bocajarro, explosivos, en definitiva: el hombre desnudo tiene un deseo (sexo) y la mujer vestida de novia otro (amor idílico por el que hay que esperar el mejor momento, cuando lo que ocurra coincida con lo que ella ha soñado que tiene que ocurrir). ¿Crees que no hay cuento sin deseo manifiesto de sus protagonistas? 

R: Un cuento, entre otras cosas, es el intento de solucionar un conflicto. Tenemos un personaje que quiere algo que aún no tiene o que ha perdido, y ese deseo es necesario hacerlo explícito en un cuento, porque es lo que tira de la historia, lo que la hace avanzar hacia algún sitio, a menudo desconocido. 

En la vida, yo creo que sucede lo mismo. Somos lo que deseamos. En lo demás, todos vamos vestidos más o menos igual, acudimos todas las mañanas a los mismos trabajos, y vemos por la noche los mismos anuncios de televisión. Pero, en el Deseo somos únicos, somos nosotros. Y me refiero a al Deseo propio, al de verdad, no ese deseo con minúsculas de que nos toque la lotería o de comprarnos un ático con mucha luz: ese casi siempre es el deseo de otro. 

El Deseo es lo que nos salva, creo. Lo que nos compromete y, finalmente, nos mueve a seguir remando. En cuanto a los dos personajes de este cuento, yo creo que en el fondo buscan lo mismo: follar, tener compañía. Pero, lo quieren de manera distinta, con distinto tiempo, de distinta forma. Ahí creo que estriba la dificultad del amor, en conseguir ir trabando un texto de pareja que, en una medida u otra, vaya atando los deseos de ambos. Qué difícil, ¿no? 

P: Profundicemos en la forma, en tu técnica, de El Amor es Sólo Tiempo. Tiene una estructura formal en la que flota también el fondo (la otra historia). Me llega el argumento, el de una historia de amor, como todas, llena de obstáculos. Pero, en este caso, el obstáculo es... ¡una vaca, que mira a dos enamorados que navegan a la deriva en un bote! ¿Cómo llegas y por qué ha esta fórmula de representación tan colindante con lo absurdo y cargada de sentido? ¿Es el amor eso, una deriva llena de obstáculos? ¿Esa es la historia implícita de tu relato? 

R: No estoy muy seguro, pero creo que este cuento habla de la fuerza que tiene la palabra para urdir realidades, complicidades, deseos. En este mundo nuestro donde el mercado arrasa cada rincón de nuestras vidas, la palabra es lo que nos queda. Sin la palabra nos quedaríamos varados en medio del océano. De esto no tengo duda. 

La vaca, si es un poco absurda... pues sí. Y muy visual. Para mí la vaca es, en cierto modo, la sociedad, que está siempre entre nosotros, y nos vigila, y no nos deja ser nosotros mismos. También la vaca es el símbolo de la abundancia, de la fertilidad, de la tierra nutricia, pero de eso me enteré luego. Lo que más me gustó de la historia es que no se explicara como había llegado a ese lugar la vaca. Parecía como que todos los botes salvavidas del mundo vinieran con una vaca rumiante en el centro. Y por eso me pareció que podía ser una historia de verdad, porque las cosas de verdad no hacen falta explicarlas mucho.

 

Lee la segunda parte de la Entrevista con Víctor García Antón

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