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  Revista de Curiosidad Literaria

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AÑO VIII / Número 0076 / Mayo 2007

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AVIADORES

"La lectura de un cuento no te permite ponerte cómodo; 
es casi como una sacudida para el lector" 

 

Entrevista a: Silvia Sánchez Rog

Por David González Torres

 
 

SILVIA SÁNCHEZ ROG

Biografía de Silvia Sánchez Rog
 
Entrevista a Silvia Sánchez Rog, autora de La mujer sin memoria y otros relatos
 
Lee La solución de Quim, cuento cedido por la autora a Aviondepapel.com
 
Reseña de La mujer sin memoria y otros relatos
 
Ver sinopsis, en Lengua de Trapo
 
 
 
 
 

PREGUNTA: Comencemos por el origen del cuento La solución de Quim: ¿de dónde surgió la idea? ¿Desde dónde nacen tus relatos: de una imagen, de una idea que luego vas escenificando?

RESPUESTA: La verdad es que no me acuerdo de donde surgió exactamente la idea de La solución de Quim. Creo que la historia fue saliendo sola, mientras escribía. Quizá me levanté de la mesa para ir al baño un momento y ahí se me ocurrió la parte del desodorante. También creo que es indispensable estar un poco loco para escribir algunas de las historias que escribo. A mí se me ocurre ese tipo de cosas como lo de que dos personajes se carteen a través de un bote de desodorante porque sería capaz de hacerlo yo misma. Muchas veces, cuando empiezo a escribir un cuento no se como va a terminar. En realidad creo que el desarrollo de mis cuentos de alguna forma sí lo tengo en la cabeza desde el principio, pero de una forma inconsciente, es como si mi inconsciente me fuera diciendo cosas, dictando, y yo me fuera sorprendiendo mientras las escribo, sorprendiéndome pero a la vez cuando luego lo leo es como tan mío. Y otras veces la idea surge a partir de un descubrimiento que hago sobre algo que he visto o sentido un día cualquiera, y se me ocurre que tengo que contarlo de alguna forma, a través de una historia.

PREGUNTA: Leo tu libro y noto rasgos comunes en todos los relatos. Son historias urbanas, son historias de pareja, de amantes, de separados, de desconocidos, pero que tienen algo en común: el absurdo arte de la convivencia que describes. En La solución de Quim, por ejemplo, el protagonista se ve inmerso en una situación absurda como defensa ante la falta de respuestas coherentes a su situación sentimental: él descubre un pelo ajeno en su bote de desodorante y se cartea con un supuesto amante de su novia... ¿Cómo te llegan estas imágenes? ¿Con estructura previa o bien con un fluido de inconsciencia en la escritura que luego pules?

RESPUESTA: Con estructura previa casi nunca. En realidad cada cuento ha nacido de una forma bastante irracional y también de una manera muy distinta unos de otros. Algunos los escribí del tirón y tenía claro desde el comienzo la idea que quería trasmitir. Otros los comencé porque se me metió en la cabeza un párrafo como comienzo para una historia y no podía seguir viviendo ni concentrarme en otras cosas si no lo escribía y escribía una historia a partir de él, y quizá le di muchas vueltas, lo trabajé mucho hasta que me gustó, o quizá me salió de golpe, como un estornudo, y lo acabé en una mañana sin levantarme de la silla. He pasado mucho tiempo con algunos relatos, menos tiempo con otros, y eso no tiene que ver con los que me gustan más, o menos. En realidad todos tenemos historias dentro, muchas historias porque tenemos ideas, tenemos formas de divertirnos, de pensar, de reflexionar, y formas de ver la vida, solo hay que soltarlas.

P: En la mayoría de los relatos de la colección La mujer sin memoria..., excepto en uno, utilizas un narrador en tercera persona, que a ratos es sabelotodo y a ratos entra y sale de los pensamientos de sus personajes. ¿Te sientes cómoda con este tipo de narrador o bien lo sostienes porque te lo pide la historia? Lo digo porque trazas muy bien el retrato de los protagonistas... Aludes a lo que desean, luego el narrador se separa de ellos y los mueves en escenas en las que el lector se siente extrañado con ellos... Por ejemplo, en La solución de Quim: “El gesto se le queda [a Quim] como roto o descreído. Luego se restriega la cara,... como queriendo borrarse con ello el rostro. (...)/ Cuando Quim se queda en casa de su novia usa el champú nutritivo de ella (...)

R: Me siento cómoda con este narrador en este tipo de historias, aunque también deseo explorar otros. Lo que pasa con este narrador es que al ser un poco el sabelotodo, es decir, que sabe más quizá que sus personajes sobre ellos mismos aunque a veces también se sorprenda con ellos, pueda parecer que está por encima. No me gustaría dar esa impresión como de una forma de superioridad, pero en realidad me parece bastante natural que si yo invento el personaje deba saber más de él que quizá él mismo. Es decir, que me parece el tipo de narrador más elemental y fácil, el más espontáneo que se me ocurre. Me sale muy natural. De todas maneras tengo muchas ganas de investigar con otros narradores.

P: El uso de este narrador que se interna y se aleja hace que tus relatos tengan cierta extrañeza... Si alguien los leyera con la solapa oculta no sabría si los textos están escritos por un autor o, en este caso, por ti, una autora... Pero también genera retratos de los protagonistas que van desde dentro (su sicología) hacia fuera (su comportamiento con el mundo)... ¿Esto es intencionado o te sale por intuición? 

R: Me sale por intuición. Solo son intencionados los comportamientos de los personajes en su desarrollo a través de la historia hasta el final, porque en realidad en cada historia estoy queriendo decir algo.

P: La solución de Quim y prácticamente los catorce relatos de la colección La mujer sin memoria mantienen rasgos comunes: la distancia y el acercamiento, pero desde distintos puntos de vista. En dos desconocidos emerge el amor platónico en un tren  (35 kilómetros); una pareja opta por el silencio como fórmula de mantenerse unidos y luego es realmente lo que los distancia (Cercanías); una pareja, que se ha separado, un día se reencuentran, se perdonan y se dicen adiós para siempre, pero quisieran volver a intentarlo (La visita)... ¿Coincides con esa apreciación en que la distancia y la cercanía son los ejes de tus relatos?

R: La distancia y la cercanía son los ejes de la vida, al menos de mi vida. De esto depende la percepción que podemos tener de las cosas que nos ocurren. La vida, las personas, las cosas que pasan, son totalmente distintas si las ves desde la distancia o si las ves de cerca, si las sientes dentro de ti, a mí me gusta combinar las dos formas.

P: La mujer sin memoria, relato que da título a la colección, me parece el mejor de los catorce, en mi opinión, por esa atmósfera asfixiante que lleva al lector hacia el embudo de angustia que es el presente perpetuo (no hay pasado ni futuro y persiste continuamente el presente de felicidad o infelicidad. ¿Cuál es tu relato preferido de esta colección?

R: Tengo muchísimo cariño a casi todos los relatos de esta colección porque me he dejado el alma en ellos. Cada uno tiene su historia, la que cuento, lo que estaba viviendo en esos momentos, lo que me dijo la primera persona que los leyó. Y si hago un esfuerzo, en este momento te puedo decir que mis preferidos son La visita, La mujer sin memoria, Dos palomas intentado saber, La meseta... Dentro de un tiempo quizá te diría otros títulos.

P: ¿El relato es el género literario donde te sientes más cómoda? ¿Por qué crees que el lector en España es reticente al cuento como opción de lectura?

R: Porque a la gente le gusta la comodidad, y una novela, muchas novelas, son algo cómodo que hasta te permite desengancharte mientras las estás leyendo cuando hay algún pasaje que te aburre. En un relato no, ahí no te puedes permitir ponerte cómodo. Un cuento sabes que en cualquier momento se acabará, que se acabará enseguida, y a nadie o a casi nadie le gusta que las cosas se acaben enseguida, gusta más la seguridad y la estabilidad, un cuento es casi una sacudida. Al cuento hay que cogerlo con otra actitud, quizá de una forma más salvaje... Además, también creo que en España no hay costumbre de leer cuentos, quizá mucha gente no ha tenido la oportunidad de leer a Carver, o a Cheveer, a Arreola, o a Quim Monzó.

P: ¿Después de ganar el Premio Narrativa Caja Madrid con este libro de relatos, darás el salto a la novela o seguirás perseverando en el cuento como género de expresión literaria?

R: -Lo quiero todo- dijo ella, y siguió recolectando saltamontes...

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