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  Revista de Curiosidad Literaria

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AÑO VI / Número 0051 / Febrero 2005

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AVIADORES

"Me atraen los finales abiertos y los bucles 
que son susceptibles de perpetuarse hasta el infinito"

Autor: Nacho Albert

Entrevista de David G. Torres / Aviondepapel.com a Nacho Albert /La Curvatura del Horizonte

 

SEGUNDA PARTE DE LA ENTREVISTA 

 

Lee la primera parte de la entrevista

   

Nacho Albert Bordallo

(I) Entrevista con Nacho Albert Bordallo:
"Suelo abrir a propósito fisuras entre escritor, narrador y personaje"

(II) Entrevista con N. Albert:
"Suelo abrir a propósito fisuras entre escritor, narrador y personaje"

Biografía y Foto

La Curvatura del Horizonte
Premio de Libros de Relatos  Ilustrados; Diputación de Badajoz (2004).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
PREGUNTA: Al protagonista de La Curvatura del Horizonte, Marco, se lo ve como un hombre frustrado (abandona el trapecio -¿era de verdad trapecista o sólo es un sueño camuflado en su inconsciente?- y se convierte en arquitecto para crear alturas que ya no podrá sortear). "había cambiado las alturas de las carpas por las montañas, las nubes y los ángeles..." que vuelve hacia las alturas como destino final. ¿Es así?

RESPUESTA: En efecto, no es un sueño, ni siquiera una metáfora. Los pasos que cada persona sigue en su vida encierran una lógica particular, como el que vive de realizar trabajos verticales en la gran ciudad y los fines de semana se libera de su trabajo acudiendo a la montaña para hacer escalada. Marco igual, las alturas son su hábitat, el medio con que está familiarizado, donde mejor se siente, como el pez en el agua. Aunque pueda sonar lírico, hay quienes prefieren contemplar la vida desde arriba. Dice la narrativa cinematográfica que el plano picado o cenital resta importancia al retratado y dota de superioridad al que aguarda tras la cámara.

Sí, en cierto modo Marco regresa a su estado original y se cierra un círculo. Me atraen especialmente los finales abiertos y los bucles que son susceptibles de perpetuarse hasta el infinito. De esta manera se mantiene una relativa fidelidad al carácter del personaje. Verdaderamente, si partimos de la base que Marco opta por morir, su destino final son las alturas, las nubes, los ángeles, el hipotético recorrido que seguiría su espíritu. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

PREGUNTA: ¿De dónde te nació esta excusa argumental del trapecio, del trapecista, de la curvatura del horizonte, de las alturas, situaciones que se van repitiendo a lo largo del relato como una isotopía narrativa?

RESPUESTA: Es difícil saberlo con exactitud, aunque sí es cierto que el circo es un tema tan utilizado como sugerente. Y por regla general yo tiendo a buscar analogías. Soy un gran observador que prefiere escuchar a hablar y advierto en la realidad un orden invisible, más allá del capricho del hombre. Muchas veces me dejo arrastrar por las sucesiones lógicas para ver hasta dónde pueden transportarme, muchas veces el absurdo. Supongo que hay mucho de surrealista en mi pensamiento y por ende en la poesía y la prosa que escribo.

P: Durante el relato, apenas muestras, sino que con metáforas vas ocultando las acciones del protagonista o los acontecimientos que le van a suceder  (Marco había alcanzado su destino con retraso...") No sé si coincides con esta apreciación. No sé si lo haces porque realmente el protagonista tampoco sabe por qué ha hecho lo que ha hecho.

R: Ciertamente, el narrador está del lado del protagonista y sabe solamente un poco más que él porque la información le llega un instante antes. El pobre Marco ni sabe ni entiende debido a las devastadoras consecuencias de su adicción. En su fuero interno está convencido de que hace bien las cosas, piensa que el mundo que le rodea le debe una muestra de gratitud e incluso una disculpa, como el niño que espera que su mamá le dé una palmadita en el hombro porque ya no despelleja gatos. Volvemos a lo de antes, por un lado le honra su cambio de actitud, pero por otro el movimiento se demuestra andando y Marco ha sacado un diez en teoría pero ha suspendido la práctica con creces.

P: En cuanto a la artesanía del cuento, avanzas con indicios de lo que tarde o temprano le ocurrirá al protagonista: Hasta que la muerte tuviese la desvergüenza de separarlos; O, lo que era lo mismo, un mal presagio; pero también optas por un final semicerrado, pero en el que aún no ha sucedido la muerte del protagonista. Lo digo por ese uso tan notable del subjuntivo, como conjugación de lo posible, del quizás, de lo que puede estar sucediendo o sucede: "Tal vez el veinte de noviembre fuese un buen día para morir", que coloca de nuevo al protagonista en las alturas y ante algo que él decide a tiempo.

R: Suelo abrir a propósito fisuras en el puente creado entre escritor, narrador, personaje y lector. Así, rasgos personales del autor como, en este caso, la superstición o el escepticismo van filtrándose paulatinamente y trascendiendo de un estadio a otro de la historia, con las consiguientes imperfecciones y disertaciones oníricas. Eso explica que escriba con la inseguridad del subjuntivo, que adelante acontecimientos y que proporcione pistas unas veces verdaderas y otras falsas. El narrador también tiene derecho a equivocarse y a jugar con el lector. Además, no hay que omitir las diferentes posibilidades sólo porque al final no se materialicen. ¿Qué sería del “jardín de los senderos que se bifurcan” de Borges si no prestásemos atención a los diferentes caminos a seguir?

P: Reiteras eso; en tus textos prefieres sugerir y no mostar...

Me apasionan los juegos de realidad-ficción, cajas dentro de cajas dentro de cajas, como muñecas rusas, y al final uno se pregunta cuánta verdad hay en la mentira o cuánta mentira hay en la verdad. Por eso prefiero sugerir que mostrar. Y en última instancia dejar una puerta abierta llama a la reflexión y obliga al lector a cerrarla una vez finalizado el relato, de esta forma el texto sigue vivo más allá de su soporte. Entonces ni el personaje es tan pasivo porque alberga cierta capacidad de elección ni el narrador es tan omnisciente ni todopoderoso. La democratización de los niveles literarios, ¡perdón!

En cuanto a la frase que cierra el relato, no es más que otro capricho del narrador. Una vez más hace gala de su parcialidad y aprovechando que la acción transcurre el veinte de noviembre celebra a su manera el aniversario de la muerte de Francisco Franco y tiene la osadía de insinuar un símil entre el arquitecto y el dictador. Si la primera caída desde el trapecio habría sido física y literal, la última desde la montaña sería metafórica: la decadencia, el declive o el ocaso de Marco, abocado al encierro y al olvido, pero sin necesidad de morir. Sería así sólo en caso de que él mismo la propiciase.

P: La Curvatura del Horizonte está incluido en una colección de relatos titulada Calendario de Amantes y Sombras. Háblanos un poco de este libro.

R: Calendario de Amantes y Sombras surge con tres premisas fundamentales: los relatos no deben superar las cuatro hojas y deben construirse como si fuesen guiones cinematográficos, versan sobre encuentros y desencuentros en distintos rincones de Málaga, mi ciudad natal, con la consecuente dosis de erotismo y se sustentan en una efeméride, o sea, que cada relato hace un guiño a un hecho acontecido el mismo día de su confección pero de cualquier año pasado. Por ejemplo, La curvatura del horizonte fue concebido el veinte de noviembre, día de la muerte de Francisco Franco en 1975.

Este libro se compone de diecinueve relatos y ha obtenido el 1º Premio del VII Certamen de Libros de Relatos Ilustrados de Badajoz 2004. Y cada texto va acompañado de una magnífica ilustración del pintor malagueño Pedro Alarcón.

P: Y tus próximos proyectos... ¿Novela? ¿Poesía?

R: Aún sigo matizando algunos pasajes de una novela cuyo germen ubico durante una estancia de dos meses en La Habana en el año 2002. Es un texto extenso, vicioso y ambicioso que busca desesperadamente un editor, ahí queda la cosa. De momento se titula provisionalmente Morir de pie, en clara referencia a la popular frase de Ernesto Che Guevara, cuyo rostro empapela las provincias de Cuba. Por otro lado, barajo la posibilidad de embarcarme en una segunda novela, hay tres ideas por ahí buceando en carpetas y cartapacios, pero sin dejar nunca de lado la escritura de relatos breves, el ámbito idóneo para experimentar a nivel temático y estructural, y la poesía, donde deposito contados pedacitos de mi corazón.

En 2004 Ediciones Vitruvio tuvo a bien publicarme un poemario titulado La Progresión del Vacío, cuanto menos inusual y poco ortodoxo, del que, sin embargo, yo y otros poetas apartados de la tradición clásica y la experiencia estamos muy satisfechos. 

Y la vida sigue, la carrera de fondo del creador, ingrato oficio éste que cuando ve la luz tu obra casi reniegas ya de ella. Al menos eso demuestra que uno no cesa de crecer jamás, rodeado de poemas, cuentos, guiones cinematográficos y soledad, mucha soledad.

RETROCEDE Y LEE LA PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA

 

 

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