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  Revista de Curiosidad Literaria

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AÑO VII / Número 0066 / Mayo 2006

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AVIADORES

"El relato corto necesita de pequeños objetos
para construirse de forma definida
"

 

Autor: Juan Jacinto Muñoz Rengel

 

Entrevista de David González Torres / Aviondepapel.com

 

PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA

 

J. J. Muñoz Rengel

(1) Entrevista con J. J. Muñoz Rengel:

"El relato corto necesita de pequeños objetos para construirse de forma definida"

(2) Entrevista con J. J. Muñoz Rengel:

"La voz narrativa en primera persona es fundamental para hacer creíble una historia"

Biografía y Foto

La Perla, el Ojo, las Esferas 

Relato incluido en el libro
88 MILL LANE y cedido por al autor a aviondepapel.com

Lee la reseña del libro de Muñoz Rengel, 88 MILL LANE
 
 
 
 
 
 
 
 
PREGUNTA: ¿Cuáles son las influencias literarias de Muñoz Rengel? En el relato El Ojo, la Perla, las Esferas, de tu libro 88 MILL LANE, resuenan ecos de Jorge Luis Borges, esa manera de utilizar un género literario concreto como trama (en tu cuento es el género fantástico), para incrustar un mensaje filosófico en los últimos párrafos, como ocurre en El Aleph o en El jardín de senderos que se bifurcan.

RESPUESTA: Yo era borgesiano antes de conocer a Borges. O, por decirlo a su manera, acaso yo también sea Borges, y el que haya nacido en esta época y lugar no sea más que una casualidad. Creo que esta sensación la hemos tenido todos los que hemos leído a Borges y nos hemos identificado con él, y ahí radica su universalidad.

Este relato, en efecto, es un deliberado homenaje a Borges, con guiños claros, con frases concretas que imitan su forma de hablar, como “el entero universo”. No obstante, en el resto de mi obra me intento alejar de Borges, si bien, como sabes, mi formación es filosófica, y un rasgo sustancial de lo que escribo es que mis historias se construyen sobre ideas, las cuales, a pesar de la trama y la vida de los personajes, son siempre la esencia latente del relato. O mejor dicho: aunque haya un pequeño Borges de fondo, mi lenguaje se aleja de lo compacto y de lo erudito, y mis tramas tienden a diluir las ideas en formas más fluidas.

Quiero pensar que he diluido a Borges con otras influencias, como las de Cortázar, Melville, Chejov o Kafka entre los clásicos, y Bradbury, Leonard Michaels, Coraghessan Boyle, Bolaño o Monzó, entre los más actuales.

PREGUNTA: Tu cuento también está cargado de referencias filosóficas o metafísicas: el universo es un laberinto infinitesimal / (un universo) una forma puede contener otra, millones de veces mayor...

RESPUESTA: Sí, todas esas referencias están en La Perla..., lo que no quiere decir que yo crea en ellas como verdades filosóficas. También hay otras referencias presentes, como el relativismo (perceptivo, científico, moral), o la posibilidad de que todo sea distinto, de que seamos de una forma distinta o seamos los otros.

P: Al igual que Borges utiliza los objetos mágicos (un puñal, el manuscrito perdido, etc.), tú te decantas por una perla (objeto), pero avanzas con otro giro argumental: el ojo de un hombre (sujeto). ¿Es esta metáfora la esencia de tu relato: un hombre se suicida porque no puede soportar su mundo, su universo interior del que se siente responsable –una idea que rompe con los pilares del Humanismo-?

No sólo Borges, todos los cuentistas clásicos han utilizado siempre pequeños objetos para tejer sus relatos en torno a ellos. El relato corto necesita de pequeñas cosas para construirse de una forma definida: el álbum, el beso, el camaleón, la máscara, son por ejemplo algunos títulos de Chejov. En mi historia, me pareció interesante que el objeto pudiera ser una parte de uno de los protagonistas, una parte del cuerpo como nexo de unión entre el mundo exterior y el interior. De esta forma, se pueden alumbrar otros aspectos, como el perspectivismo y la limitación del conocimiento humano, o como el peso moral de cada uno de nuestros actos en una realidad en la que cada minúsculo movimiento tuviera un sentido.

P: ¿Por qué ese final tan abierto y sobrecogedor, donde el propio personaje narrador también se siente como si formara parte de otro minúsculo universo?

R: El giro del final del relato tiene un poco la misma intención que tuviera Jonathan Swift en Los viajes de Gulliver: no sólo podemos ser grandes, también pequeños, nuestros actos y nuestro mundo pueden ser a la vez trascendentales o nimios según desde qué perspectiva se miren. Ésa quizá sea la conclusión: como seres conscientes, tenemos que soportar a la vez nuestra absoluta importancia y nuestra absoluta levedad.

P: ¿Por qué no aparece la palabra esfera dentro del cuerpo del texto y sí en el título? ¿Es por esa sentencia borgesiana de que en toda adivinanza hay que omitir la respuesta?

R: No estaba pensando en Borges cuando le puse nombre al cuento. He sentido siempre predilección por esos títulos que te dicen una cosa antes de la lectura del texto, y otra después de haberlo leído. Sin conocer el relato, un título así puede significar cualquier cosa, sugiere, despista, queda abierto. Una vez leído el relato, si vuelves a reparar en el título te das cuenta de que no sólo un ojo o una perla podrían contener un universo, sino cualquier otra cosa más grande o más pequeña. Generalizo a "esferas" porque son símbolo de la perfección, de los planetas, y porque nuestro mundo –natural y artificial– está lleno de ellas.

 

Lee la segunda parte de la Entrevista con J. J. Muñoz Rengel

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