Suscríbete

Nombre:

Apellido:

Email:

Recibirás recursos para escritores y los capítulos de Cómo se cuenta un Cuento

 

Blog El Hueco del Viernes

Si nos envías tu libro, y nos gusta, lo acomodaremos ipso facto en nuestra bitácora.

Contacta con nosotros

Créditos

Aviondepapel.com
ISSN 1698 - 4463
Año VIII - Nº 80 Octubre 2007
Proyecto de David González T.

AVIADORES [ Entrevistas con escritores]

"Cuando imagino los cuentos, muchas veces los comienzo por la última línea"

 

Por David González T.

PREGUNTA: De tu tercer libro Lugares Comunes, releo tu cuarto relato, En la oficina, y me llega como primer choque el poder descriptivo con que nos llega el escenario a lo largo de éste y todos los relatos de la colección. Escenarios inhóspitos por su falsa imagen de cobijo. Le otorgas, por tanto, a lugar un protagonismo casi superior que a los personajes. Imagino que, por ello, alertas al lector desde el índice de qué se encontrará. ¿Es por eso por lo que enuncias los títulos de cada relato –excepto el último, Lejos- con preposiciones -En la universidad; En un pasillo; En casa de los señores, En la oficina...-, como proposición literaria.

RESPUESTA: La verdad es que la forma de titular los cuentos, y que al final el volumen se llamase Lugares comunes, es intencionado, por supuesto, pero no lo fue desde el principio. En realidad, se me ocurrió cuando el libro estaba prácticamente acabado.

Siempre me ha costado un cierto esfuerzo encontrar títulos para los cuentos. Es algo que, o veo clarísimo desde el principio, o suele convertirse en difícil. Hay algunos tituladores de cuentos fabulosos, como Juan Eduardo Zúñiga, por ejemplo, que es capaz de crear sintagmas inolvidables. Pero mientras escribía estos textos yo no me sentía tan aguda como él, así que fui acumulando los relatos de este libro sin ponerles nombre; cuando ya estaban casi todos me puse a pensar en lo que tenían en común, y en cómo podrían llamarse.

P: En la oficina, su mayor parte del planteamiento se da en la sede de una multinacional, lugar de trabajo de Leticia, la protagonista de la historia. La acción avanza de departamento en departamento. El giro argumental surge cuando Leticia regresa a casa –nuevo escenario- y le cuenta su despido a su novio Manuel. Finalmente, el desenlace propone otro "lugar común": un parque donde pasear a los niños, como último deseo para quien carece de ellos. Intuyo, por tanto, que los escenarios –como sinécdoques de espacio- son los que manejan los tempos de la trama. ¿Esa era tu idea original antes de escribir Lugares Comunes?

R: No, no lo era, ¡pero lo acabó siendo! Mientras escribía Lugares comunes pensaba mucho en cuál era el mejor sitio para vivir: la gran ciudad, en la que yo ya vivía, o bien un pueblo pequeño, con distintas ventajas e inconvenientes. Supongo que esas dudas llegaron a los cuentos, como tantas otras cosas.

P: Hablemos ahora de la supremacía de ese narrador en tercera persona a lo largo de tu libro –salvo excepciones-. Ocurre que lo utilizas en el cuento En la oficina, pero en tantos otros, como En la universidad o En la calle... ¿Por qué te decantas por este narrador deficiente que detalla las acciones de los personajes, entra y sale de sus pensamientos y recuerdos, pero desconoce los desenlaces? ¿Era necesario para remarcar el realismo social de lo contemporáneo en tus relatos?

R: Me siento más cómoda escribiendo en tercera persona: los resultados me satisfacen más. Por otra parte, técnicamente me es necesario porque, como dices, con frecuencia entro y salgo de los pensamientos y, sobre todo, de las biografías de los personajes. Cuando escribo me gusta mucho entretenerme contando detalles de la vida de una persona que surgen al hilo de un simple gesto, por ejemplo. Y para ello muchas veces hace falta un narrador ajeno a la acción.

P: En la oficina, como en la mayoría de relatos de tu libro, explota en un final escénico casi abierto que le da comprensión al relato: "Ella escuchó cajones que se abrían y se cerraban... y entendió que... Manuel trataba de llenar un agujero"; ... mientras lo veía marear los huevos en una sartén a través de una puerta abierta, a Leticia le pareció que nunca antes lo había querido tanto"; "Ella podría pasar las tardes paseando con su hermana... por el Parque del Oeste". Esta estructura de los desenlaces de tus relatos cuentan casi siempre con la misma facilidad para entender que los protagonistas buscan y no encuentran; recuerdan y, por tanto, sienten; hasta que finalmente se percatan de cuáles son sus deseos, sus verdaderos deseos: ocurre, con más claridad metafórica, en la culminación de los relatos como En casa de los señores o En la calle. ¿Este tipo de técnica –comienzos lentos, nudos de transición y finales densos pero explosivos es intencionada?

R: Al escribir pongo todo el cuidado posible en el relato de principio a fin, pero las últimas líneas son fundamentales, qué duda cabe, sobre todo en un génerocomo el cuento, que de por sí es denso y explosivo porque lo da todo en sólo unas cuantas páginas.

Presto mucha atención a los finales. Cuando imagino los cuentos que escribiré, muchas veces lo hago empezando por las últimas líneas.

P: En cada uno de tus relatos también surge la voz del narrador casi encubierta por los pensamientos de los protagonistas. ¿Es ahí donde le planteas al lector lo que deseas contar con Lugares Comunes? Te lo pregunto por sentencias, casi aforismos, como, por ejemplo: "El mundo era imperfecto, pero aún ofrecía algunas esquinas de dicha" (En la oficina); "... cicatrices sobre los hombros... como señales de que a veces la soledad se interrumpía" (En la universidad); "... ser revisor era como ser madre, una tarea que no acaba nunca" (En el pasillo); y sobre todo éste fragmento: "gentes abandonando sus primeros deseos, empeñadas en desear todas lo mismo" (En la calle). ¿Son estas frases las que marcan la verdadera esencia de tu libro: cómo el entorno mata -o moldea- el deseo?

R: Como lectora siempre he disfrutado de las observaciones que hacía un narrador, quizás en boca de alguno de sus personajes, y que interrumpían la acción para dar cuenta de algo que está un poco más allá de la propia trama, aunque su enunciación refuerce la trama misma. Las frases que recordamos de los libros, las que subrayamos, frecuentemente son ésas: ciertas explicaciones sobre el mundo, sobre los comportamientos, sobre las personas o lo que sienten en un momento dado.

Nadie se queda pensativo frente a unas líneas en las que el autor le describe el movimiento de un personaje entre un punto A y un punto B. Lo que el lector busca es entender ese movimiento, o ver en qué se parece o se diferencia todo eso a su propia vida. Supongo que por eso mis relatos le proponen esos enunciados al lector. Para mí, son los verdaderos latidos de muchas historias. El resto de un cuento, en gran medida, es técnica.

P: En ocasiones, he leído, que de ti emergen influencias rescatadas de aquel grupo de escritores y escritoras de la denominada generación de los 50 o generación del sentimiento de pérdida: Carmen Martín Gaite, Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio, Juan García Hortelano y Jesús Fernández Santos... Autores comprometidos con literatura que muestra al detalle la realidad social de dichos años... ¿Te sientes identificada con ellos?

R: Valoro la literatura de estos autores, pero no siento que haya influido directamente en lo que yo escribo. En este momento me parece que Alice Munro o Margaret Atwood, las dos grandes autoras canadienses de relatos, son influencias más vívidas. En todo caso, supongo que, habiendo disfrutado tanto de leer, habré asimilado cosas de muchos autores muy distintos. Entre los españoles, por citar escritores de épocas muy diferentes, te diré que me gustan especialmente Cervantes, Sender y, ahora, Gonzalo Calcedo.

P: Por último, no sé si me puedes avanzar si en tu próximo libro apostarás de nuevo por el relato como género de expresión literaria...

R: Tengo una colección de relatos inédita recién acabada, y muchas ideas para cambiar de género... en cuanto descanse un poco.

 

Aviondepapel.com © Todos los derechos reservados

 

Todas la entrevistas con escritores en la sección Aviadores. Leer +