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ISSN 1698 - 4463
Año IX - Nº 96 Febrero 2009
Proyecto de David González T.
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Por David González Torres
PREGUNTA: Acabas de publicar tu recopilación Todos los cuentos, donde hay un relato que es la continuación de El faro, texto inacabado de Edgar Alan Poe… ¿Cómo surgió esta versión?
RESPUESTA: Cuando Tusquets quiso editar todos mis cuentos, yo me empeñé en añadir un apéndice que es, como dices, una continuación de un relato inacabado de Poe. No fue un capricho mío, sino una antigua iniciativa de hace unos años, que partió de la editorial Áltera. La idea era rescatar esas cuatro páginas de Edgar Alan Poe, que seguimos sin saber si era un inicio de cuento, un inicio de novela corta o un proyecto encontrado en una botella. Sin embargo, los textos producían mucha inquietud. Entonces, dicha editorial nos encargó a algunos escritores que, cada uno, y a su manera, rescatáramos ese relato. Yo también me metí en ese lío, pero luego quedé muy contenta con el texto, porque disfruté muchísimo escribiéndolo.
PREGUNTA: ¿Cómo enfocaste esa historia?
RESPUESTA: No puedo desvelarlo porque estropearía el final de mi relato. El texto de Poe, era un diario con cuatro entradas. En ese diario, una persona que estaba destinada en un faro pasa de la extrema alegría por encontrarse solo, hasta una extrema inquietud, porque cree que el faro se mueve. ¿Qué pasaba en el faro? Esa fue mi pregunta. Entonces, fue un día en Santander paseando, viendo las mareas tremendas del Cantábrico, cuando logré entender lo que ocurría en el faro. Así, me obligué a decidir qué sucedía en ese lugar. Mi relato, incluido en Todos los cuentos, lo tuve que empezar a escribir en el avión, de vuelta a casa. Al llegar a Barcelona, lo acabé.
P: Leyendo tus relatos, como lector, descubro que utilizas la extensión de la novela corta, pero la tensión del cuento… ¿Te sientes cómoda en ese registro narrativo?
R: Es fundamental la intensidad contra la extensión. La intensidad es lo más importante para mí. Ya no importa que mis relatos tengan siete páginas o que se extiendan a 25 páginas o más. Como ocurre en mi último libro de relatos, Parientes pobres del diablo, mis textos son relatos largos, pero que participan de la concisión y la intensidad del cuento.
P: Cuenta Fernando Valls en su prólogo de tu libro Todos los cuentos, que tu literatura parte de escenarios cotidianos donde inesperadamente surge “una perturbación”…
R: En general, sí. Suelo partir de situaciones cotidianas y luego acontece algo que perturba esa cotidianidad. Fernando recoge una frase mía en su prólogo que si no recuerdo mal dice algo así como que sucede “un hecho extraño con voluntad de permanencia”; pero, en cualquier caso, en mis historias, siempre existe algo que se quiebra.
P: Y también, en tus historias, aparece y reaparece la figura literaria del doble…
R: Al principio, yo no era consciente de esta temática. Cuando publiqué mi tercer libro, un libro que narraba una historia de gemelos, me di cuenta de que lo que me decían sobre mi literatura era verdad: ya era el colmo; sí es verdad; es obvio; mira, una historia de gemelos (ríe). Te diré que siempre me ha interesado los desdoblamientos, pero cuando escribo no lo planteo así, de una manera interesada. No es que yo diga que voy a tocar el tema del doble, no: surge.
P: ¿Qué es para ti la literatura fantástica?
R: Más que una definición te diré mi parecer. Creo que se abusa un poco del término. Quizás yo tenga una idea de la realidad en la que cabe lo fantástico. Muchas veces dicen que algunos de mis relatos caen en lo fantástico y yo creo que no lo son: o sí. Sin embargo, tal vez es que tengo una manga muy ancha para la realidad. La realidad no es simplemente lo que vemos y podemos tocar: está el mundo de los sueños y además tengo la sensación de que habitamos una frontera entre lo conocido y lo desconocido. Mi idea de la realidad es muy amplia y es muy fantástica. Quizás sucede que, para muchas personas, todo lo que no sea un reportaje es literatura fantástica.
P: ¿Cómo ves "el estado" del cuento en España?
R: Lo que ha pasado en general es que se están publicando cuentos, hecho que antes era muy difícil. Y eso es muy importante. Te podría nombrar a autores que se dedican prioritariamente al cuento y autores que alternan con otros géneros. El cuento goza de excelente salud y hay excelentes cuentistas. Ya no sucede aquello que tú aparecías en una editorial con un libro de cuentos y tenías el NO asegurado: primero, porque eras una desconocida; y luego porque llegabas y te atrevías a presentarte con un libro de cuentos. No es que esto haya cambiado del todo en el sector editorial, pero el cuento, como género, ahora sí se le respeta. Yo lo respeto como autora; y como lectora también.
P: Pero, ¿tienes la sensación que existe menos "visibilidad" editorial y mediática para las escritoras que apuestan por el cuento?
R: Yo no tengo esta sensación. Creo que hay excelentes autoras cuentistas. Entre las personas que acaban de publicar su primer libro, te puedo hablar de Sonia Hernández (Los enfermos erróneos); y, seguramente, habrá muchas más. Creo que el cuento tiene un trato especial. Hay gente que no acaba de entrar en el cuento, o, simplemente, es un género menor. Sin embargo, yo no veo que haya tantos distingos entre hombres y mujeres. Además, tenemos en nuestra historia excelentes ejemplos de escritoras cuentistas: Emilia Pardo Bazán, por ejemplo, que a cuentos no le ganaba nadie, vaya.
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