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PREGUNTA: ¿Cómo
conseguiste enhebrar ese diálogo tan metafórico que creo
que define todo lo que quieres transmitir en TRÁNSITO? ¿Llegó;
fue trabajado o espontáneo? Me refiero a cuando Rita define sus
actuales relaciones con Max y Óscar mediante sus insultos a Leo
(insulta al borracho) y Gus (lo insulta porque la insulta a ella
por permitir): "Debería avergonzarse por permitir que ese
borracho insulte así a una señora". RESPUESTA:
Pues, la
verdad es que no me acuerdo muy bien. Conociéndome, seguramente llevaría
meses dándole vueltas al temita, obsesionada, machacando a
todas horas con él, escribiendo sobre ello una vez y otra (de
hecho, creo que es el tema de casi todos los cuentos de
NOCTÁMBULOS). No es que uno se inspire exactamente en su
propia vida (yo en la vida me haría un viaje sola en
autobús), pero sí en sus propias obsesiones, miedos,
fantasmas, etc.
P: ¿Por qué esos comienzos
in media res -en mitad de los acontecimientos- en tus
relatos? "Una vez más, Rita revolvió su bolso..."
¿Crees que eso le da al cuento más intensidad? ¿Por qué
optaste por este final, tan final, tan abierto?: "Y Rita
sintió el frío del metal herrumbroso, casi quemándole los
dedos".
R:
Sí, creo que el comienzo in
media res le iba a este cuento. Es un tipo de historia muy
cinematográfica (por los elementos visuales, emblemas como la
pistola, etc.), pero muy sin argumento. Por lo tanto lo más
eficaz era soltar el conflicto cuanto antes, lo primero, no
crear falsas expectativas (no es 007 en misión especial, es una
simple mujer que lleva un arma para lo que la lleva -ni ella misma
lo sabe-).
También el
final abierto era algo que le iba a esta historia. Comienza ya
empezada, por tanto, lo suyo es que acabase también antes de
terminar. Aunque yo creo que se ve perfectamente que es lo que va
a pasar (dispare o no, es como si lo hiciera, en realidad).
P: ¿Qué
lee Cristina Cerrada? Analizando TRÁNSITO,
se transparentan mucho autores del realismo norteamericano, como
Richard Ford o Carver,
que, en muchas ocasiones, nos regalan historias de personajes
pasivos, periféricos, en situaciones fronterizas, pero que
están en continuo movimiento: en un tren, en una camioneta, en un
autobús -En TRÁNSITO: "Se quitó las gafas oscuras,
soñolienta, y por la ventanilla miró pasar el exterior. Palmeras
cargadas con grandes cocos..."- ¿No sé si coincides con
esta apreciación?
R: Bueno,
yo no sé si habrá mucha gente que no haya leído a Carver
o Ford, claro. En mi caso, el realismo norteamericano ha influido
bastante en mi estilo, sí, desde Twain, pasando por Hemingway,
Fitzgerald y McCullers. Pero también no-norteamericanos, como
Katherine Mansfield, Camus y Joice. Y es que yo creo que hay otras
lecturas que han influido mucho más profundamente en lo que veo
cuando miro (en mi miopía), y que no son tanto literarias, como
Freud, Weber, Marx. La cultura de masas, la publicidad. Y por
supuesto el cine.
P: ¿Por
qué prefieres esa narrativa casi cinematográfica en la
que está sumergido mucho subtexto que flota posterior a su
lectura?
R: Supongo
que me atrae su aparente falta de retórica, su inmediatez,
la humildad del estilo, que se desnuda, a veces hasta la
desarticulación, pretendiendo que desaparece, para ceder terreno
a la historia y a los personajes. Tal como yo la veo, la
literatura es humanidad, no sólo artificio. (Como en el Quijote).
P: Pero
en tu relato emerge una voz, que es tuya, sobre todo en esos
párrafos donde el narrador en tercera persona se incrusta en
los pensamientos del personaje de Rita y en esos momentos como
que se da una
primerísima persona encubierta. Rita viaja, pero siempre se
está preguntando así misma: "¿Por qué le haría caso a
ese bobo?". ¿Por qué has elegido este narrador en tercera
persona, un narrador casi deficiente y no una primera
persona?
R: El
narrador en tercera persona proporciona distancia, frialdad, un
ángulo más abierto a la visión de la historia. Un personaje
como Rita, hablando en primera persona, probablemente aportaría
demasiado "su propia visión". Su discurso podría
resultar victimista, sometido, y no es lo que yo quería. La
tercera persona, al interponer un mediador, permite un mejor
manejo de la ironía y del humor, lo que en primera persona
resultaría forzado y poco verosímil. Por último, supongo que el
uso de la tercera persona permite una mayor presencia del autor,
encubierto tras la instancia del narrador, pero presente.
P: Me han dicho que has
terminado tu primera novela. No sé si nos puedes adelantar el
argumento y el título. También sabemos que estás con la segunda
novela ¿no es así? ¿Has abandonado el género del cuento?
R: Mi
primera novela se llama "El Calor del Hogar®" y trata
de las dificultades de un hombre joven para establecer vínculos:
con su esposa, con su jefe, con su trabajo y en definitiva, con
todos aquellos para quienes dicho vínculo suponga un cierto grado
de compromiso. En el fondo habla del miedo que subyace en toda
relación a quedar atrapado en ella, aunque también del miedo a
gravitar para siempre en la soledad y la indefensión (pero no es
tan sesuda, es más bien ligera).
Ahora estoy
trabajando en la segunda. No significa que haya abandonado el
cuento, sigo escribiendo cuentos. De hecho, la forma en que yo veo
la escritura de la novela, lo incluye, no lo excluye.
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