
Recibirás recursos para escritores y los capítulos de Cómo se cuenta un Cuento
Si nos envías tu libro, y nos gusta, lo acomodaremos ipso facto en nuestra bitácora.
Aviondepapel.com
ISSN 1698 - 4463
Año VIII - Nº 57
Agosto 2005
Proyecto de David González T.
Por David González T.
Érase una vez una escritora que deja con elegancia su bastón entre los cojines. Se siente cómoda. Se sienta en un sofá. Escucha las preguntas y responde: “No te lo vas a creer, pero el libro que más he releído es Peter Pan. ¡Y todavía lloro con el final!”. Habla Ana María Matute (Barcelona, 1926). Es media tarde. Es jueves, de esos que merece la pena vivir para escuchar.
“Para mí, mi vida no tiene sentido si no puedo escribir. No puedo imaginarla sin la escritura. A veces, pienso que tengo una vida de papel. Pero no se puede tener sólo una vida así, tienes que tener vivencias, sensaciones, sufrimientos, experiencias”.
La escritora catalana, autora de libros como Olvidado rey Gudú o Primera Memoria, pronuncia estas frases el día de su conferencia. Clausuró el seminario Medio siglo de literatura española. Historia del Premio Planeta, dentro de los Cursos de la Complutense en El Escorial.
Pregunta tras pregunta, respuesta tras respuesta –“vivir es hablar”, dice- se niega a pensar que exista peligro de estancarse en esos mundos fantásticos narrados en su literatura.
“Los cuentos infantiles clásicos fueron los que me incitaron a escribir. Yo me di cuenta de que, como Alicia, yo podía pasar al otro lado del espejo: y creo que no he vuelto. Esos mundos existen. Pertenecen a la realidad”.
Aquí, hace una acotación, breve, pero intensa. Deja las respuestas. Sonríe, con esa sonrisa de princesa o de hada, y regala una pregunta: “¿Tú te crees que tus sueños no pertenecen a la realidad?”.
Hace una pausa, tierna, como una caricia que detiene el tiempo. Confiesa que está terminando una nueva novela, una novela que “desde hace años tenía aparcada”. Pero, por superstición, no adelanta el argumento: “Da mala suerte contar de qué va. Soy muy supersticiosa, de supersticiones que yo me invento. Además, no hay que hablar de los libros: hay que leerlos; hay que escribirlos”.
Deja de hablar de supersticiones. Susurra cómo se enfrenta a una nueva creación: “Cada novela, cada libro, es algo que tú tienes dentro y quieres expresar. Escribir para mí es trasladar, pero a los demás, preguntas que te haces a ti mismo”.
Vuelve a la superstición o mejor, a las manías: “Lo que sí tengo que disfrutar es de una soledad absoluta. No me gusta tampoco tener una puerta a la espalda. Escribo con máquina electrónica y mis correcciones son como un mapa de colores; ¡quedan preciosos!”.
Palabras de Ana María Matute. Colorín colorado.
Aviondepapel.com © Todos los derechos reservados
Todas la entrevistas con escritores en la sección Aviadores. Leer +
![]() |