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Habla Almudena
Grandes (Madrid, 1960), regala palabras sobre su nuevo libro
de cuentos, Estaciones de Paso, habla de cómo se enfrenta a
sus nuevas creaciones literarias y de lo que significa para ella,
como escritora, acabar una nueva obra.
"Normalmente,
cuando escribo una novela o una colección de cuentos, suelo
partir de imágenes: ando por la calle y cada persona que no
conozco la valoro como personaje; cada situación nueva, como
argumento; cada lugar en el que no he estado, lo valoro como
escenario", revela.
"Alguna imagen
con las que me voy tropezando, casi sin querer, me avisa que tiene
una historia detrás. Y lo que hago es darle vueltas a estas
imágenes que prometen una historia hasta que logro encontrar una
forma de abrirla, aunque no siempre ocurre", añade.
Sobre sus
influencias literarias, Almudena Grandes confiesa: "Como
lectora, de joven, me formé leyendo sólo traducciones y literatura
latinoamericana. Nuestra generación tenía un complejo de
inferioridad tremendo, porque creíamos que todo lo que se
publicaba por entonces en España era antiguo o contagiado por la
dictadura franquista. Cuando era bastante mayor, y leí a la Generación
de los 50 (Ana
María Matute, Ferlosio, Aldecoa, ...), comprendí que
estaba equivocada".
"La denominada
Generación del Medio Siglo fue importantísima, por una razón: no
se puede escribir en el vacío. En literatura, se dice que lo que
no es tradición es plagio y es verdad. La tradición lo es
todo. El escritor escribe porque ha habido gente que ha escrito
antes que él y escribe porque habrá otros escritores después de
él. No se pude escribir en el vacío, totalmente aislado de la
realidad", matiza.
De su reciente
libro de cuentos, Estaciones de Paso, Grandes avanza que se
trata de una colección en la que manda el punto de vista infantil
de sus personajes: "Los niños cuentan lo que sienten y lo que
ven. En Estaciones de Paso los personajes son niños que están
abocados a vivir situaciones más grandes de las que les
corresponden: la muerte, la enfermedad, la ruina de su familia, etc.
Y, con ellas, se vuelven adultos".
La autora de
novelas como Las Edades de Lulú o Los Aires Difíciles
también proclamó ese "sentimiento de desahucio" que
sufre cuando concluye alguna de sus creaciones literarias.
"Terminar una
novela es algo dramático. Cuando más tardo en escribir los
finales, más sufro. Lograr el final de una novela tiene algo de
pulso, porque has podido con ella. Finalizarla es como si te
desahuciaran de tu casa. Confieso que uno de los momentos más
terribles de mi vida es el día siguiente de terminar una
novela", dice Almudena Grandes.
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