|
No hay cuento sin historia y no hay historia sin personaje;
y de todo personaje debe emanar un deseo.
Así, tu primera búsqueda, como escritor, ha terminado.
Has encontrado al protagonista. Ahora comienza el relato. Tienes
el argumento y la acción: lo que necesitas es un personaje y el
conflicto que surge a su paso.
Este obstáculo lo crearás literariamente a través del
deseo (cumplido o frustrado) del protagonista, un deseo que le
obliga a evolucionar desde el planteamiento hasta el nudo y que le
genera una contradicción hasta el desenlace.
La mayoría de los conflictos (deseos) se resuelven según
los rasgos sicológicos que tú, como autor, des a tu
protagonista.
Pueden ayudarte a definir la sicología del personaje estas
tres fuerzas internas que lo mantienen en una eterna contradicción
narrativa:
-
Yo quiero, pero no debo
-
Yo debo, pero no quiero
-
Yo debo, pero no puedo
Recuerda que en otras ocasiones, hemos insistido en que los
vuelos literarios que toman el rumbo del cuento contemporáneo se
fundamentan en una oposición entre dos fuerzas: una situación crítica
que obliga al protagonista a elegir, a cumplir o no su propósito,
a decidir si resuelve o no una dificultad (conflicto) interna o
externa.
Con estos tres puntos de apoyo –en formato
pregunta/respuesta- surge la resolución al conflicto,
elemento esencial en la narrativa breve, y necesaria en la
corrección de los primeros borradores de un relato escrito a
vuelapluma:
-
¿Qué quiere el personaje?
-
¿Qué debe hacer el personaje?
-
¿Qué puede hacer o sabe hacer el
personaje?
|